Natural de O Porriño, Pontevedra. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su aventura en As en 2017 en el departamento de redes sociales. Tanto te habla del salseo del momento como de fútbol sala.

Con una trayectoria de más de dos décadas, Xavi Cañellas se ha consolidado como uno de los referentes en psiconeuroinmunología en España. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Salamanca y con un Máster Europeo en Psiconeuroinmunología Clínica y un Máster en Biología Molecular y Biomedicina por la Universidad de Girona, Cañellas ha combinado la base científica con una intensa labor divulgativa.

Autor de títulos como 'Niños santos', 'Alimentación prebiótica' y 'Tu primer cerebro', Cañellas defiende una visión integradora de la salud en la que el sistema inmunitario, el sistema nervioso y el entorno dialogan de forma constante. En declaraciones para AS, este experto pone el foco en el café, explicando si se trata realmente de un aliado o un enemigo y cómo afecta a nuestro organismo.

Y es que vivimos en una sociedad que cada vez duerme y descansa menos, con un ritmo exigente que hace que muchas personas encuentren en el café su gran aliado para arrancar el día o bien combatir el cansancio. Sin embargo, esta bebida puede ser también un enemigo cuando deja de ser un placer y pasa a ser la 'gasolina' de la que dependemos. La razón no es otra que la manera en la que actúa la cafeína en nuestro cuerpo.

"La cafeína bloquea los receptores de adenosina, la molécula que le indica al cerebro que estamos cansados. Es decir, no elimina la fatiga, simplemente silencia el aviso", indica Cañellas. A esto se le suma que el propio cuerpo ya cuenta con un mecanismo natural para activarse: durante los primeros 30 o 45 minutos tras despertarnos se produce un aumento de cortisol, que ayuda al organismo a pasar del sueño al estado de alerta. "Si añadimos cafeína justo en ese momento, podemos aumentar todavía más la activación en algunas personas", añade.

Diversos estudios científicos señalan que un consumo moderado puede asociarse a beneficios cardiovasculares y metabólicos en personas sanas. Por eso, la clave está en el equilibrio. "Si una persona duerme bien, lo tolera a nivel digestivo y toma café porque le gusta, probablemente no hay ningún problema. El problema aparece cuando el café deja de ser un placer y pasa a convertirse en el parche con el que intentamos tapar el cansancio crónico", concluye Cañellas.

Fuente:as