El bebé Teo es un superviviente de Adamuz (Córdoba) y aún no lo sabe. El nacimiento de este niño el pasado sábado ha sido una esperanza dentro de la batalla que está librando su madre, Raquel García Aranda, la única víctima de la tragedia ferroviaria ... que sigue hospitalizada tres meses después del siniestro. Esta abogada mejora cada día dentro del largo camino que le queda por recorrer. La familia de la malagueña recibe a ABC para explicar cómo se encuentra, qué ha supuesto la llegada del bebé y para relatar lo que sintieron en los momentos previos al accidente que ha cambiado sus vidas.

Todo el mundo habla de Raquel sin saber quién es Raquel. Esta abogada malagueña de 32 años tenía su propio despacho en Madrid. Luchadora, bondadosa, humilde y entregada son algunos de los calificativos que salen de la boca de quienes mejor conocen a esta mujer. Desde hace cuatro años mantiene una relación con Iván, un madrileño de 37 años con el que tiene planes de futuro.

Poca gente lo sabe, pero, tres días antes de Adamuz, el jueves 15 de enero, Raquel firmó la compra de una casa en Málaga. El objetivo que tenía la pareja era trasladarse a esta ciudad para formar un hogar con la llegada de Teo. "Todo lo que venía, ella se lo comía con patatas, porque es verdad que es una guerrera", explica a ABC su hermana Ana.

La familia de esta "guerrera" huye de los sensacionalismos y de las polémicas. Desde hace tres meses solo viven por y para Raquel. Han rechazado, con una educación exquisita, decenas de entrevistas en otros medios. Desde la televisión a la radio. Eligen hablar con ABC porque quieren tener un altavoz para que se escuchen sus reivindicaciones. Sus miradas y ojeras denotan el cansancio acumulado por sus largas jornadas en el hospital. Cumplen de forma escrupulosa cada segundo que pueden pasar cerca de sus seres queridos. La tristeza deja paso a la alegría cuando mencionan el nombre de Teo.

Alberto, el padre de Raquel, se muestra más sereno. Iván, la pareja de esta abogada, es más sentimental y se emociona durante muchos momentos al pensar en su novia y en su recién nacido hijo. Una fusión de ambos es Ana, la hermana que mantiene en todo momento su mirada con unos profundos ojos azules.

Es ella la primera en tomar la palabra. Bioquímica de profesión con tan solo 26 años ha tomado el timón de la familia en sustitución de Raquel. A pesar de su juventud responde con firmeza a todas las preguntas. También era una de las pasajeras del Iryo accidentado y tiene secuelas en una de sus rodillas. "Lo recuerdo como si fuera una película. Me da miedo verla, pero no siento que estoy yo dentro. Cuando tu estás sufriendo, pero ves gente que lo está pasando peor, no te queda otra que estar por los demás", detalla mientras reconoce que aún está procesando la tragedia en la que murieron 46 personas.

Los padres de Raquel Rodríguez llevan un mes esperando que un juzgado de Málaga les facilite la curatela provisional de su hija para activar todas las gestiones que ahora mismo están paralizadas. "Nos preocupa y nos urge", explica Alberto, el padre de la abogada malagueña, en una entrevista para ABC donde resalta lo vital que es acelerar esta autorización para, entre otras cosas, poder personarse en el procedimiento judicial abierto en Montoro (Córdoba) por el accidente de Adamuz.

Así, la petición de la curatela se realizó a principios de marzo por parte del despacho de Daniel García Prieto, que defiende los intereses de esta familia. "Se nos ha requerido por el juzgado la identificación de los familiares con su filiación y estamos a la espera de que el juzgado lo requiera para la declaración de toma de testigos", explica este letrado, que es especialista en accidentes de tráfico, responsabilidad civil y seguros.

Esta solicitud tiene un carácter urgente para declarar tutores a los padres de Raquel y de esta forma puede hacer frente a actuaciones que se tienen que hacer de forma inmediata. "Recientemente he tenido conocimiento de que a Raquel dentro de poco le van a dar el alta de la UCI y me están proponiendo trasladarla a centros privados que puedan hacerse cargo de su estado, que ha mejorado parcialmente", detalla el abogado.

Esta circunstancia supondría grandes cantidades de dinero de las que la familia no dispone y que la aseguradora está dispuesta a abonar, pero dentro de un marco legal. "Nadie puede hacerse cargo de ella porque ella no tiene ningún representante legal y es mayor de edad, por tanto el procedimiento de curatela se me antoja muy urgente para poder disponer a la familia de las necesidades y cubrir las que necesita la familia para hacer frente a lo que le viene", manifiesta.

En esta misma línea se expresa la letrada María Reina Burgos, del despacho de Daniel García, que también gestiona el caso de Raquel. "Nunca somos conscientes de la de cosas que podemos llegar a gestionar de manera independiente hasta que ocurre una desgracia", reflexiona, mientras pone como ejemplo trámites sanitarios o económicos.

"No nos hemos podido personar en nombre de ella todavía en Montoro, porque no podemos. Entonces, de ahí la urgencia. Lo estamos intentando acelerar lo máximo que podemos, pero muchas veces no depende solo de nosotros. Porque es importante para poder recibir las cantidades acordadas de la indemnización para su cuidado", añade.

Y es que, de momento, la familia de Raquel ha recibido 20.000 euros para hacer frente a estos gastos. Unos costes que se incrementarán a medida que evolucione su tratamiento y su situación. "Para nosotros es un problema. Raquel ahora mismo, desgraciadamente, no es válida, digamos, para hacer cualquier gestión que tenga que ver con ella misma", reconoce su padre.

"No podemos hacernos cargo de eso hasta que judicialmente estemos autorizados a eso. Así que la verdad que es un poquito agobiante", lamenta Alberto. El adelanto del dinero "no cubre nada" de las necesidades. "Es una gota de agua en una bañera", compara su progenitor. "Necesitamos que los medios económicos sean los mejores para ella para que pueda tirar para adelante", reitera Iván, la pareja de Raquel.

"Son pasos importantes para todo lo que conlleva este largo proceso", finaliza este profesor de educación infantil. Y es que acelerar la curatela supondría un respiro para esta familia, que lleva desde hace tres meses viviendo minuto a minuto la evolución de su ser querido.

Tanto para Ana como para el resto de su familia, Raquel lo es todo. Una mujer a la que admira. "Si empiezo, no acabo. Ella es la que cuida de todos, se me hace complicado ser yo la que esté por ella. Es el ejemplo de que se puede ser bondadosa, humilde, entregada, todos los adjetivos son válidos", elogia. "Lo que está haciendo por ella y por su niño...", añade.

La llegada de Teo a la familia ha supuesto una esperanza para todos. "Es una extensión de Raquel. Es una forma de sentir a Raquel entre nosotros y que nos siga dando energía para seguir luchando. Nosotros tenemos que seguir al pie del cañón. Teo es una miniversión de ella que nos impulsa a todos", expone y genera la emoción en Iván, el padre del bebé y pareja de su hermana.

Después vinieron los días de "grandes incertidumbres" que siguen presentes en sus vidas. Un "carrusel emocional" con "grandes subidones de dopamina y grandes bajones". "Una montaña rusa gigante", reconoce. Y eso que Raquel ha evolucionado "muchísimo". "Va mejorando, pero aún necesita evolucionar más". "Cada pequeño pasito que da para nosotros es un gran paso. Son grandes hitos y sabemos a la perfección que esas pequeñeces no son pequeñeces, son Everest para ella y los escala y los sube, y es una luchadora", asegura emocionado.

El nacimiento de Teo ha sido la gran alegría que necesitaba esta familia en los últimos meses. "Lo primero que le dije fue: estamos aquí los cinco fuera. Es parte de mí y parte de Raquel. Es muy importante y muy bonito tenerle. Para el pequeño, visto lo visto, el adjetivo no es otro que luchador. Un niño sietemesino, que no es nada, pero ha estado gestándose en una persona que estaba en coma y ha salido tan fuerte, tan grandote, es que la naturaleza es sabia y Raquel le ha estado dando toda su fuerza y todo su amor. Son días de vida que son una luz para todo esto", subraya.

Iván está deseando que lleguen "todas las mañanas y todas las noches" para ver a Teo que, de momento, sigue en la incubadora. Un amor que también es compartido por el abuelo Alberto (62 años), que considera que su nacimiento es la mejor motivación y tratamiento posible para su hija. "Un rayito de esperanza", desea el padre de Raquel, que duda que puedan volver a la normalidad. "Ese niño se enterará de que tiene una madre cuando él ya tenga, digamos, conciencia, ¿no? Y no al revés", explica.

Este hombre reconoce que, con independencia de cualquier signo político, no han recibido el apoyo de las administraciones salvo una excepción, la del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Llamadas en privado para interesarse por el estado de su hija. "Me gustaría verla en las mejores condiciones posibles cuando yo no esté", reflexiona Alberto, sobre las futuras necesidades de esta mujer, que aún sigue en el hospital tres meses después del accidente de Adamuz.

Los médicos ya les han informado de que Raquel podría pasar pronto a planta y las demandas serán superiores. La familia es consciente de esta circunstancia y de que los cuidados se multiplicarán. Sin embargo, prefieren vivir "minuto a minuto". Una enseñanza de vida que tienen desde la tragedia de Adamuz. Desde el accidente su tiempo lo marcan los horarios de visita del hospital para ver a Raquel y a Teo. Dos guerreros. "Los cinco íbamos en ese tren", finaliza Iván.

Fuente: ABC TU DIARIO EN ESPAÑOL