Toledo ya respira Semana Santa. La capital regional ha dado este miércoles por la noche el pistoletazo de salida a unos días marcados por la fe, la tradición y la emoción con un pregón cargado de espiritualidad. En la Catedral Primada de Toledo, el sacerdote ... Valentín Aparicio Lara ha tejido un discurso profundo, pero cercano, en el que ha invitado a los fieles a convertirse en auténticos "testigos de la grandeza de Dios".

Aunque cada mañana llega a miles de personas -- cerca de 40.000 sumando plataformas -- a través de su conocido "Desayuno espiritual", el sacerdote reconocía días antes, en una entrevista concedida a ABC, los nervios ante un momento tan señalado. Sin embargo, sobre el atril de la catedral, Aparicio no solo cumplió, sino que emocionó y convenció con un pregón que combinó anécdotas personales, citas en hebreo, latín e italiano y una sólida base teológica fruto de su formación en la Universidad Eclesiástica San Dámaso y el Pontificio Instituto Bíblico.

El acto estuvo acompañado musicalmente por el coro Voces en Armonía, una agrupación de voces mixtas caracterizada por su carácter inclusivo con personas con discapacidad. Bajo la dirección de Sergio Ventura -- en sustitución de Consuelo Álvarez-Palencia -- , el coro abrió el pregón con el himno del VIII Centenario de la Catedral, intercalando a lo largo de la intervención diversas piezas que ayudaron a transformar el discurso en una experiencia de oración compartida.

Aparicio estructuró su intervención como una invitación a la contemplación. "Hemos venido a rezar", afirmó al inicio, marcando el tono de un pregón que se movió entre la catequesis y el testimonio. A través de relatos impactantes -- desde conversiones inesperadas hasta vivencias personales ligadas al sufrimiento y la fe -- , el sacerdote insistió en una idea central: el encuentro con Cristo cambia la vida.

Especial fuerza adquirieron sus reflexiones sobre la Pasión, comparada con un iceberg en el que el sufrimiento visible apenas deja entrever la profundidad del dolor espiritual. También evocó la fidelidad de los primeros cristianos y el valor de quienes, aún hoy, viven su fe en contextos de persecución. Todo ello con un hilo conductor claro: el amor de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad viva que interpela a cada persona.

El pregón concluyó con un mensaje directo y esperanzador: la Semana Santa no es solo tradición o estética, sino una oportunidad para renovar la vida. "No es un mito inventado -- recordó citando a San Pedro -- , somos testigos oculares de su grandeza". Con estas palabras, dejó en el aire una invitación clara a vivir intensamente y desde la fe los días que están por venir.

Al acto asistieron destacadas autoridades, entre ellas el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, la presidenta de la Diputación, Concepción Cedillo, así como concejales y representantes militares. El encargado de cerrar el acto fue el arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro Chaves, que ha dado la bendición a todos los asistentes.

Fuente: ABC TU DIARIO EN ESPAÑOL