En Sonseca (Toledo), un municipio de unos 10.000 habitantes, el sorteo del Cuponazo de la ONCE del pasado viernes ha dejado una de esas noticias que corren de boca en boca en cuestión de minutos. Un único número, el 31.294, serie 078, ... ha repartido más de 6,3 millones de euros entre diez familias del pueblo. La responsable de haber llevado la suerte hasta la localidad es Paloma Lozano, vendedora de la ONCE, que todavía asimila lo ocurrido.
"Creía que era una broma", reconoce a ABC, todavía entre la incredulidad y la emoción, cuando recuerda la llamada que recibió esta pasada noche tras el sorteo por parte del director de la ONCE. En un primer momento pensó que podía tratarse de un error o de una confusión. Solo cuando revisó la documentación y comprobó los números se percató de que era real. Había vendido el cupón agraciado con el mayor premio que ha repartido desde que empezó a trabajar para la ONCE.
"Por poco casi me da algo. Súper emocionada, eufórica perdida. Estoy que no me lo creo todavía siquiera. Estoy muy feliz de haber ayudado a la gente, porque ha sido repartido aquí en el pueblo y la verdad que estoy que no cojo en mí de alegría", reconoce llena de alegría.
El impacto del premio se ha concentrado en varias familias del municipio, una decena, lo que hace que el efecto del sorteo sea especialmente visible en una localidad pequeña donde casi todos los vecinos se conocen. Más allá de la cifra, el premio supone un gran cambio en la vida de los agraciados, con los cuales, Paloma aún no ha podido hablar. Espera, al menos, hacerlo en los próximos días.
Paloma lleva aproximadamente año y medio trabajando como vendedora de la ONCE, un empleo que define como fundamental en su vida. Con una discapacidad visual grave que termina en ceguera, el trabajo representa para ella independencia, estabilidad y la posibilidad de seguir adelante en el ámbito laboral pese a las dificultades. "Para mí significa todo. Había sitios donde ya no podía trabajar. Para mí esto es una ayuda", reconoce a este diario.
En lo personal, Paloma asegura que el impacto emocional ha sido muy grande. La noticia le llegó de forma inesperada y aún le cuesta procesarla con normalidad. "No me lo creía, no me lo creía", repite, recordando la mezcla de incredulidad y alegría del momento.
En Sonseca, mientras tanto, la noticia no tardará en generar una oleada de comentarios. En un pueblo pequeño, donde la vida diaria transcurre con cierta calma, un premio de estas características se convierte rápidamente en tema central de conversación.
Paloma planea celebrarlo de forma sencilla, en familia, con una comida tranquila. Sin grandes planes. Porque, como ella misma reconoce, todavía necesita tiempo para asimilar que una jornada de trabajo normal se ha convertido en una de las más importantes de su vida.
Fuente: ABC TU DIARIO EN ESPAÑOL