Voy a parafrasear a Ludwig Wittgenstein. Escribió este filósofo que así como sea tu lenguaje, será tu pensamiento. Podríamos decir sobre León XIV que así como son sus textos, es su pontificado. No son pocos los factores que ponen de manifiesto la novedad de este ... Papa en relación con quienes le precedieron. Uno de ellos es el contenido y la forma de sus discursos. Elegido en mayo de 2025 la Iglesia se encontraba en pleno Jubileo de la Esperanza instaurado por el Papa Francisco. Será a partir del 6 de enero de 2026 cuando León XIV procedió a clausurar la Puerta Santa. Ahí comenzó "su pontificado propio", también para las diversas propuestas temáticas.

Una aproximación metodológica a la hora de analizar lo que nos ha dicho León XIV es la retórica como arte de la persuasión. El primer y principal maestro del Papa es san Agustín, del que se dice que su escrito 'De Doctrina Christiana' es el primer tratado de retórica cristiana de un padre de la Iglesia filósofo.

No hay alocución que se precie de León XIV en la que no cite a san Agustín, al que le dedicó bellos párrafos en la primera Exhortación Apostólica, 'Dilexi te' (4-10-2025), sobre el amor cristiano a los pobres. Allí señaló que "el Doctor de la Gracia veía en el cuidado a los pobres una prueba concreta de la sinceridad de la fe. Quien dice amar a Dios y no se compadece de los necesitados, miente (cf. 1 Jn 4,20)".

A la hora de construir un texto, diría Agustín de Hipona siguiendo los pasos de uno de los autores que leyó en profundidad, Cicerón, hay que diferenciar entre los argumentos que nacen del 'ethos', del carácter de la persona, y los de la dimensión y el desarrollo de su pensamiento, el 'logos', más centrados en el contenido.

El primer saludo del Papa, el 8 de mayo de 2025, que escribió minutos antes a mano y leyó en la logia de San Pedro, asentó algunos de los conceptos clave de su pontificado con bellas expresiones. Uno central: la paz, interior y exterior, su principal preocupación. La paz en el corazón a partir del encuentro con Cristo y la paz del mundo, "una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante".

Después añadió su singular tarjeta de presentación: "Soy agustino, un hijo de san Agustín, que ha dicho, 'con ustedes soy cristiano y para ustedes, obispo'. En este sentido podemos caminar todos juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado".

Los textos del Papa Francisco estaban llenos de expresiones de su 'ethos', de su personalidad espontánea. Recordemos el concepto de "primerear". Sin embargo, el Papa León XIV ha apostado por el logos, por la centralidad del contenido que se va a proponer. Así ocurrió en una de sus principales Cartas Apostólicas, la dedicada al 1.700 aniversario del Concilio de Nicea (23-11-2025), en la que, días antes de su viaje a Turquía, recordó que el credo de Nicea, "el corazón de la fe cristiana" que aún hoy recitamos en la misa dominical, "nos da esperanza en los tiempos difíciles que vivimos, en medio de muchas preocupaciones y temores, amenazas de guerra y violencia, desastres naturales, graves injusticias y desequilibrios, hambre y miseria sufrida por millones de hermanos y hermanas nuestros".

Uno de los elementos de esta forma de persuasión son las continuas referencias que hace de los pontífices anteriores, principalmente contemporáneos.

Son constantes las citas de Pablo VI, de Juan Pablo II, de Benedicto XVI y lógicamente del Papa Francisco, para incidir en la continuidad. Así la reciente primera Encíclica 'Magnifica Humanitas' (15-5-2026), que apuntala un pontificado en el que la cuestión social es la antropológica. Un texto que sintetiza gran parte de su pensamiento expresado hasta ahora y que ha sido recibido con aplausos, dentro y fuera de la Iglesia, como indicativo de la necesidad de una autoridad mundial que proponga horizontes de reflexión ética.

Si por algo se caracteriza también el Papa Prevost es por su capacidad de desentrañar las corrientes de fondo del presente. Ya en el mensaje a los periodistas del 12 de mayo de 2025, señalaba que "uno de los desafíos más importantes es el de proveer una comunicación capaz de hacernos salir de la 'torre de Babel' en la que nos encontramos, de la confusión de lenguajes sin amor, frecuentemente ideológicos".

Otra de las características que están en el ADN de este pontificado es la constante llamada a la unidad. A la unidad del género humano, de las iglesias y dentro de la Iglesia.

De entre los discursos que ha pronunciado, dirigidos a muy diversos grupos, hay unos que merecen particular atención, los destinados a los políticos. El pasado lunes 25 de mayo, con los miembros del intergrupo dedicado a la demografía del Parlamento Europeo, señaló que "en las últimas décadas podemos observar que el rechazo de la inspiración cristiana de los padres fundadores de las instituciones de la Unión Europea ha llevado a una época de drástica esterilidad, no solo porque a demasiados se les ha privado del derecho a nacer, sino también porque no se ha logrado transmitir los instrumentos materiales y culturales que los jóvenes necesitan para afrontar el futuro".

Es innegable que la palabra de León es performativa. Cuando el 10 de mayo de 2025 tuvo un encuentro con el Colegio cardenalicio apuntó que "quisiera que renováramos juntos, hoy, nuestra plena adhesión a ese camino, a la vía que desde hace ya decenios la Iglesia universal está recorriendo tras las huellas del Concilio Vaticano II". Palabra de Papa. Dicho y hecho. La guía de León XIV es el Concilio Vaticano II, cuyos documentos ha empezado a comentar, de forma sistemática, desde enero de 2026 en las catequesis de las audiencias generales de los miércoles, con notables sorpresas cuando baja al terreno de la aplicación.

Suele ocurrir con frecuencia con los papas. Dada la profusión de sus intervenciones es frecuente que auténticos tesoros pasen inadvertidos. En un encuentro con el clero de Roma, el 19 de febrero de 2026, refiriéndose a las homilías, León XIV les dijo "les invito a resistir la tentación de preparar las homilías con Inteligencia Artificial. Al igual que todos los músculos del cuerpo, que si no lo utilizamos, que si no los movemos, mueren, el cerebro necesita ser utilizado, por lo que también nuestra inteligencia, la inteligencia de ustedes, debe ejercitarse un poco para no perder esa capacidad".

Como si nada, en el discurso el pasado jueves a los participantes en la sesión plenaria del Dicasterio para la Evangelización, presentó uno de los balances más agudos de la situación evangelizadora de la Iglesia. Entre otras afirmaciones dijo que "la transmisión de la fe, en tal contexto, pasa necesariamente por el encuentro con personas y comunidades que expresan la alegría de la fe cristiana y la coherencia de un estilo de vida evangélico. Ciertamente, no es diluyendo los contenidos y suavizando las exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo, sino dando testimonio con humildad y valentía de 'el camino, la verdad y la vida' que ha convertido y santificado a tantas personas".

Y hablando a los sacerdotes, una de las reflexiones más bellas y profundas que ha escrito fue el mensaje que envió a los sacerdotes de la Archidiócesis de Madrid con motivo del 'Convivium'. Contenía uno de los diagnósticos más finos de la situación religiosa en España: "En muchos ambientes constatamos procesos avanzados de secularización, una creciente polarización en el discurso público y la tendencia a reducir la complejidad de la persona humana, interpretándola desde ideologías o categorías parciales e insuficientes. En este marco, la fe corre el riesgo de ser instrumentalizada, banalizada o relegada al ámbito de lo irrelevante, mientras se afianzan formas de convivencia que prescinden de toda referencia trascendente".

A León XIV hay que leerle con lupa para desentrañar y asimilar la coherencia y solidez de su palabra, de su magisterio.

Fuente: ABC TU DIARIO EN ESPAÑOL