Nació en Madrid en 1998. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la UC3M. Entró en Diario AS como becario de Actualidad en 2020, aunque también ha pasado por las secciones de Directos y Más Deporte cubriendo algún evento de ajedrez. Desde agosto de 2022 escribe en Tikitakas.
Cada vez está más de moda la introducción de nuevos lenguajes en culturas donde ya hay un idioma totalmente predominante. En España, desde hace aproximadamente quince años, empezaron a verse colegios públicos bilingües, se pusieron de moda los intercambios a otros países y se aumentó la oferta educativa universitaria en idiomas como el inglés, el francés o el italiano.
Saber más de un idioma tiene, sin duda, notables efectos positivos para una persona. La capacidad de comunicarse de forma fluida en cualquier lugar de mundo es un punto a favor a nivel laboral y personal. Ahora, tras la publicación de un estudio por parte de la Universidad de York, queda claro que también lo es en el ámbito de la salud.
Según el trabajo de los neuropsicólogos Ellen Bialystok, Fergus IM Craik y Morris Freedman, de una muestra de 228 pacientes derivados a una Clínica de la Memoria con quejas cognitivas, 184 fueron diagnosticados con demencia, siendo el 51% de ellos bilingües. El resultado fue que los que hablaban más de un idioma mostraban síntomas de demencia cuatro años más tarde que el resto.
Estela Lladó-Carbó, especialista en neurofisiología en Monarka Clinic, sostiene que la lectura permite que el cerebro funcione de una forma más profunda que cuando está hiperestimulado por las pantallas y el chorreo constante de información. "Cada vez que leemos estamos entrenando el cerebro, porque obligamos a distintas áreas cognitivas a trabajar de forma coordinada", subraya.
Además, este efecto aumenta exponencialmente cuando aparece más de una lengua, pues se activan las redes cerebrales relacionadas con la atención y la flexibilidad cognitiva. "Obliga a activar y alternar distintas redes cognitivas de forma constante, y esto favorece una mayor capacidad de adaptación y de compensación frente al deterioro asociado a la edad", insiste.
"Leer obliga al cerebro a desacelerar y a salir del estado de alerta constante en el que suele funcionar por la sobreexposición a estímulos digitales, lo que favorece una mayor concentración y una mejor regulación de la atención", zanja la doctora.
Fuente: as