Loles León (Barcelona, 75 años) es uno de los hilos invisibles que mantienen unidas las costuras de España. Vertebra a todas las generaciones y clases y se mueve con la misma soltura recitando textos de Bertolt Brecht y pegando gritos en La que se avecina. Para los más jovencitos es Menchu en la popular serie de Telecinco y la modernísima abuela de Padre no hay más que uno, la exitosa franquicia de Santiago Segura. Para los mayores es la eterna chica Almodóvar y Paloma en Aquí no hay quien viva. Lo ha hecho todo -- teatro y cabaré, cine y televisión -- y lo sigue haciendo. Ahora presenta el programa de variedades Zero dramas en La 2 y está grabando la temporada 17 de La que se avecina. El 9 de mayo estrena junto a Fran del Pino y Yeyo Bayeyo el espectáculo musical Qué ganas tengo en el Orgullo de Maspalomas. "Es un show de canciones para maricones que nos va a llevar por todos los Orgullos de España y de parte de Europa", anuncia.

Pregunta. Almodóvar siempre dice que usted nació moderna. ¿Con los años su modernidad ha ido a más?

Respuesta. Ahora soy más moderna. Soy más destroyer, mucho más very strong que antes. He traspasado todos mis niveles de precaución. Siempre he sido libre y he dicho y he hecho lo que me ha dado la gana. No me he sometido a nadie, no he pertenecido a nadie, solo a mí. Y sigo perteneciéndome a mí. No hago caso de nada a nadie: ni a padres, ni a hijos, ni a parejas. Y ahora voy incluso más allá.

P. En Zero dramas ha recuperado el consultorio sexual.

R. Hombre, esto es lo que más me gusta. Tenemos sexólogos, médicos, científicos, sociólogos. Yo hablo abiertamente de todo. Este es un programa de servicio público. Por la calle me encuentro a muchas mujeres de todas las edades que me dan las gracias. Las niñas de 14 años se acercan y me dicen que soy su referente y que hacen todo lo que les digo. Yo les digo: "Cuidado, consultad con vuestros padres". No me vayan a llevar presa.

P. ¿Cómo es el sexo a los 75 años?

R. El sexo a los 75 es muy bueno. No te puedes quedar embarazada. Eso me da tranquilidad. Ahora mis relaciones sexuales son muy esporádicas, por eso tengo mis cacharros. El sexo a esta edad es muy tranquilo, hay más risas y más complicidad que antes. Ya no tengo sexo con desconocidos. Ahora solo lo hago con amigos.

P. Ha sido una mujer muy deseada en todas las edades de su vida.

R. No lo he entendido nunca. Yo tengo buen esto [señala su boca] y buen esto [señala sus pechos]. He tenido muchos complejos e inseguridades, como todas las de mi generación.

P. No olvide su inteligencia.

R. Lo mío siempre ha sido hablar. Así me los he llevado yo.

P. Tener labia es un poder.

R. Yo siempre me he sentido poderosa conmigo misma. Pero como todas las poderosas y todas las que tienen mucha labia, también soy muy tímida.

P. ¿Alguna vez le pusieron los cuernos?

R. ¡Hombre! Es que siempre me gustaron los chulazos. Nunca me gustaron los señores serios, tranquilos y aburridos. Me gustan los chulazos, que dan una matraca que no veas y son imposibles de llevar para adelante.

P. Se está hablando mucho sobre el supuesto romance de Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias. ¿La edad fue alguna vez un problema para usted?

R. Yo siempre he sido mayor que mis parejas, 11 o 12 años mayor. Es lo que salía. Caída rendida a los chulazos más jóvenes. La última vez que estuve con uno muy joven, yo tenía 52 años y él, 21. Era de Túnez y lo traje a España. Incluso hice prensa con él. Siempre me ha importado un pimiento el qué dirán. Me han criticado mucho, ¿pero qué son las críticas? La gente que te critica no se atreve a vivir su vida y a hacer lo que le salga del papo.

P. Si haces "lo que te sale del papo", no tienes tiempo de mirar lo que hacen los demás.

R. Exacto. Una vez estuve con dos jóvenes a la vez. Mis amigas me decían: "Eso es malo". Les respondí: "Será malo para vosotras". ¿Tú sabes lo que era eso, el riego que me daba? Eso era juventud.

P. Empezó en el cabaré. ¿Qué aprendió allí?

R. En el cabaré se aprende todo. Hacía cabaré literario, combinando mucha literatura con mucha popularidad, mucho pueblo con mucha cultura. Leía textos de Cocteau y poemas de García Lorca o Boris Vian y luego cantaba Rabanitos o El pito. El público no era solo progres. También venía el mecánico con su esposa y la carnicera con su marido.

P. Paco Umbral lo llamaba "cabaré intelectual".

R. Umbral vino a verme y me dedicó varias columnas. Me quiso trincar una vez, pero le dije: "No, cariño, eres un poco mayor para mí".

P. ¿Qué es lo más loco que tuvo que hacer sobre un escenario?

R. De todo. Subía a los hombres, les hacía una llave, los tiraba al suelo y me sentaba encima. Les ponía el coño en la cara. Un día, lo hice con uno que llevaba pistola. Era un policía secreto. No sabía qué paquete tocarle.

P. En el 89 aterrizó en Hollywood con Mujeres al borde de un ataque de nervios. ¿No se quedó con ganas de probar suerte allí?

R. La agencia de representación que lanzó a Antonio Banderas en Hollywood me lo ofreció. Se fijaron en Antonio y en mí, pero yo no me podía quedar. Tenía a mi hijo en España.

P. Y tenía a España, que la quiere.

R. La mitad de España me quiere y la otra mitad me odia. Los haters me dan morbo. Para odiar a alguien hay que desearlo. Los polos opuestos se atraen.

P. Es chica Almodóvar, pero también es chica Santiago Segura. Ahora parece que solo se puede ser de uno o del otro.

R. Yo no soy ninguna de las dos. Ni chica Almodóvar ni chica Segura. Ahora quiero ser chica J. A. Bayona.

P. ¿Le gustaría volver a rodar con Pedro?

R. Claro, pero no espero a nadie. Yo hago mi vida. Lo que llega, me llena. Entiendo que él tiene que trabajar con gente nueva.

P. Pero mucha gente quiere ver una película de Almodóvar con las clásicas.

R. Nos lo dicen mucho. Pedro tendría que hacer una comedia con todas sus chicas, pero también entiendo que no le apetezca.

P. Se bajó de Aquí no hay quien viva en pleno éxito. ¿Le costó?

R. No me costó nada. Era un éxito que me hacía daño. Por exigencias de la cadena, aquello no se podía llevar para adelante. Yo me he bajado de todo lo más: Almodóvar, Trueba, Aquí no hay quien viva, esto y lo otro. Yo me bajo cuando la cosa no va por donde tiene que ir para mí. Siempre me voy a vivir mi vida, a enamorarme, a follar, y a rellenarme otra vez de energía.

P. Hace poco falleció su compañera Gemma Cuervo.

R. Se me han ido tantas: Gemma, Marisa [Paredes], Rosa María [Sardá], Raffaella [Carrà], Pilar Bardem. Se han ido muchísimas. Hemos estado todas juntas creando este mundo para divertir, entretener y darle alegría al público.

P. ¿Piensa en la muerte?

R. No. Yo sigo al doctor Manuel de la Peña, que tiene un libro que se titula Guía para vivir sanos 120 años. Quiero vivir mucho. No fumo, me cuido con las comidas, cuido el corazón y las arterias. Eso sí, bebo un poquito. Si voy a vivir 120 años, que sea bebiendo.

P. ¿Le cuesta conseguir papeles a los 75?

R. A mí no me cuesta. Me ofrecen muchos y rechazo muchos. No tengo ni media hora libre.

P. ¿Le gustaría un papel dramático?

R. Siempre lo digo: qué ganas de hacer de deprimida, de enferma. Pero no me lo ofrecen.

P. Es que se le dan bien los gritos.

R. Y me gustan. A Trueba siempre le decía: cámbiame el registro. Y me decía: pero si tu registro es maravilloso y no lo tiene nadie. Siempre me dicen lo mismo, que ya habrá tiempo para que haga otras cosas.

P. Sería una gran actriz dramática.

R. Yo también lo creo. Las comediantas somos grandes dramáticas. Tú no te puedes hacer una idea del drama que llevamos a veces dentro en nuestras vidas cuando trabajamos haciendo reír. Las comediantas siempre hemos tenido mucho drama dentro.

P. ¿Ganar un Goya es una cuenta pendiente?

R. ¿Para qué quiero un Goya? ¿Me va a hacer mejor actriz? No. ¿Me va a dar más trabajo? No. Es más, te dan un Goya y no vuelven a llamarte. Y yo lo que quiero es trabajar. El premio que más ilusión me hizo es uno que me dieron los ginecólogos europeos por haber hecho giras hablando de la menopausia. Y tengo dos premios de la crítica de Nueva York. Los críticos neoyorquinos han visto mi trabajo y lo han premiado. Punto pelota.

P. ¿Le sorprendió que el Ayuntamiento de Barcelona tumbara su Medalla de Oro al Mérito Cultural?

R. Me dio risa. Me reí mucho porque se pusieron de acuerdo Esquerra, Vox, PP y Junts.

P. Menos mal que luego le dieron la Creu de Sant Jordi.

R. Un día salgo de grabar La que se avecina con Petra Martínez y me llaman. Digo: "Hola, sí, ¿quién es?". Y escucho: "Hola Loles, soy el president de la Generalitat". Le dije: "Cariño, no quiero nada, que se van a oponer y ya no quiero más jaleos". El president me respondió: "En la Creu solo mando yo". Me hizo ilusión. Pensé: que se jodan. Querían caldo, toma dos tazas.

P. ¿Y un título nobiliario? ¿Le haría ilusión?

R. ¿Un título? ¿Yo? No. No quiero ni una calle, ni una plaza ni nada. Yo solo quiero seguir viviendo, irme de gira con Qué ganas tengo y cantar para todos los maricones: "Qué ganas tengo de comerme un buen pollón".

Fuente:EL PAÍS