"Era muy cariñosa y atenta. Daba clases a hijos como el mío, que tienen una pequeña discapacidad". Quienes recuerdan a María del Carmen (50 años), la profesora del IES Los Castillos (Alcorcón), hablan desde el corazón. El nombre de esta docente, natural del municipio de Bujalance (Córdoba), se unía en la mañana de ayer a las otras 41 víctimas que, de momento, ha dejado el trágico accidente ferroviario de Adamuz.

Dejó su ciudad hacía dos años para desarrollarse profesionalmente en la Comunidad de Madrid, aunque en el centro educativo de Alcorcón llevaba solo desde este actual curso, debido a que estaba cubriendo una baja. Algunos padres de los alumnos de María del Carmen, todos ellos de entre 16 y 21 años y con capacidades especiales, cuentan a este EL MUNDO que estos cinco meses le habían bastado para conquistar a sus estudiantes. Día tras día, resaltan, intentaba formarles para que tuvieran una mayor confianza e independencia. Concretamente se encargaba del módulo donde instruía técnicas básicas de Administración.

Ismael, que lleva a su adolescente al IES Los Castillos, evoca la primera impresión que le dio la docente cordobesa durante su presentación, allá por septiembre. "Era de esas personas que ves y ya te resultan muy cercanas. Siempre risueña, se volcaba con mi hijo y con sus compañeros", apunta el progenitor, agregando que, al principio, cuando el anterior docente cogió la baja, les daba miedo el cambio que conllevaba tener una nueva tutora: "Pero para nada fue así. No les supuso un salto ni nada, lo hizo muy fácil. Se entregaba. Y ahora, ellos van a tener que enfrentarse a otro cambio de golpe. Mi hijo me ha dicho que está muy triste, que era la mejor profesora del mundo".

Pese a que su vocación le llevó a instruir y ayudar a chavales con capacidades especiales, María del Carmen desempeñó durante muchos años el puesto de socióloga tanto en el Ayuntamiento de Córdoba como en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC). Este mismo organismo lanzó ayer un comunicado en el que, además de lamentar profundamente su fallecimiento y enviar sus condolencias a los familiares de la fallecida, decían de la misma que había dejado "una importante huella en sus compañeras y compañeros por su talante, amistad y alegría".

El Ayuntamiento de Alcorcón hizo lo propio, acompañando en el sentimiento a sus seres queridos. La tragedia ferroviaria volvía a golpear a esta localidad que, justo 24 horas antes, lloraba la pérdida de otro de sus vecinos, Pablo S., de 28 años, que era el maquinista del tren Alvia que colisionó el domingo por la tarde con un convoy de Iryo. Por ambas pérdidas, las banderas de la localidad continuarán ondeando a media asta, tal y como deslizó la alcaldesa, Candelaria Testa.

Fuente:EL MUNDO