Natural de O Porriño, Pontevedra. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su aventura en As en 2017 en el departamento de redes sociales. Tanto te habla del salseo del momento como de fútbol sala.

Dormir mal se ha convertido en una queja habitual. Dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos o sensación de cansancio al despertar forman parte del día a día de muchas personas. Aunque el estrés suele señalarse como principal causa, cada vez más expertos apuntan a un factor menos visible pero determinante: el déficit de magnesio.

En un contexto de alta exigencia física y mental, el magnesio adquiere un papel protagonista en la calidad del descanso, al intervenir directamente en los mecanismos que permiten al cuerpo relajarse y desconectar. "Muchas personas conviven con niveles subóptimos de magnesio sin ser conscientes de ello, y esto tiene un impacto directo en su capacidad para relajarse. El cuerpo puede estar físicamente cansado, pero a nivel neurológico sigue en alerta, lo que dificulta tanto conciliar el sueño como mantener un descanso profundo y reparador", explica Laura Galván Fernández, enfermera.

El descanso no depende únicamente de dormir más horas, sino de la capacidad del sistema nervioso para transitar del estado de alerta al de reposo. En este proceso, el equilibrio entre neurotransmisores resulta fundamental, y es precisamente ahí donde el magnesio desempeña un papel clave.

"A nivel neurológico, el magnesio actúa como un modulador que ayuda a equilibrar la actividad cerebral. Participa en la regulación de neurotransmisores como el GABA, que es fundamental para reducir la activación del sistema nervioso y favorecer estados de calma. Cuando este equilibrio no se da, el organismo tiene más dificultad para desconectar y entrar en un estado de reposo real", señala Galván.

Este déficit no siempre se identifica de forma clara, ya que sus manifestaciones suelen confundirse con el propio ritmo de vida. Sin embargo, existen señales habituales que pueden estar indicando una falta de magnesio, especialmente cuando afectan de forma directa al descanso y a la capacidad de relajación. Entre ellas destacan la dificultad para desconectar al final del día, la tensión muscular persistente, el sueño superficial o la sensación de mente acelerada justo antes de dormir.

"El magnesio interviene en funciones esenciales como la relajación muscular y la estabilidad del sistema nervioso. Cuando sus niveles son bajos, el cuerpo pierde parte de su capacidad para relajarse de forma natural, y esto se traduce en un descanso menos profundo, más fragmentado y menos reparador", explica la sanitaria. "En casos de insomnio leve o dificultad para conciliar el sueño, el magnesio puede ser un gran aliado porque ayuda a preparar al organismo para el descanso. Reduce la activación, disminuye la tensión corporal y favorece un estado de calma que facilita que el sueño aparezca de forma natural, sin forzarlo", añade.

Y es que este mineral favorece la relajación muscular, reduce la tensión acumulada, contribuye a disminuir la activación del sistema nervioso, ayuda a mejorar la calidad y continuidad del sueño, facilita la desconexión mental antes de dormir y apoya una mejor respuesta del organismo frente al estrés. En este contexto, Galván recomienda opciones como el Magnesium 7+ de ZZEN Labs, que incorpora varias sales de magnesio de alta biodisponibilidad, lo que favorece una mejor absorción y utilización por parte del organismo.

Fuente: as