Los españoles pagan más IRPF que nunca: el tipo efectivo del impuesto alcanza el 15%, un nuevo máximo histórico

La economía española atraviesa un ciclo de crecimiento como no se veía desde antes de la gran crisis financiera. Sin embargo, es una queja recurrente que la 'macro' -- esa imagen general de la economía, los grandes números -- a menudo no se refleja en la 'micro'. Es decir, que esas grandes cifras no llegan al día a día de las familias. El hecho de que esta época de crecimiento haya coincidido con un periodo de fuerte inflación acrecienta aún más esa percepción.

Sin embargo, la realidad de fondo es más compleja. La expansión económica posterior a la pandemia se asienta sobre una aparente paradoja: mientras que los salarios medios se han devaluado porque han crecido por debajo de la inflación, la renta de los hogares se ha revalorizado. Los ingresos que llegan a la familia promedio española han aumentado, de hecho, más que los precios del consumo desde el año 2019.

El informe anual sobre fiscalidad de los salarios de la OCDE, publicado la semana pasada, recogía que el sueldo medio neto de España se situó en 24.985 euros en 2025. Sin embargo, el aumento del coste de la vida que se ha producido desde 2019 hace que esa nómina se haya devaluado un 4,3% desde esa fecha. Dicho de otro modo, si España tuviera hoy los precios que se pagaban en el año anterior a la pandemia, ese salario equivaldría a unos 20.432 euros de entonces.

Esa pérdida de poder adquisitivo del salario medio, el que llega a casa después de pagar impuestos, es uno de los datos que mejor refleja esa percepción de que el nivel de vida ha empeorado. Sin embargo, si cuando se abre el foco y se mira al hogar, más allá del trabajador, se observa justo lo contrario.

La renta media neta de las familias se situaba en 2024 (el último año para el que hay datos) en 38.994 euros al año, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) que publica el INE cada año. Una cifra que, incluso si se descuenta el bocado de la inflación, está un 7% por encima del nivel que se registraba en 2019. Es decir, el hogar promedio no solo no ha perdido poder de compra, sino que lo ha ganado en comparación con antes de la pandemia. ¿Cómo es posible si los salarios se han devaluado?

La respuesta a esta aparente paradoja está en dos grandes colectivos: los pensionistas y los desempleados. Hay que tener en cuenta que la revalorización de las pensiones conforme al IPC ha blindado el poder adquisitivo de este colectivo, formado en su mayor parte por jubilados. Y esto tiene consecuencias al comparar los salarios (que solo perciben los trabajadores en activo) con la renta de los hogares (que incluye todo tipo de ingresos, desde pensiones, prestaciones, dividendos, ganancias patrimoniales...).

Sin embargo, esa diferencia tan grande entre salario y renta de los hogares no se explica solo por el efecto de las pensiones. Si tomamos solo la renta de las personas ocupadas (es decir, las que trabajan) se observa cómo también se ha incrementado claramente por encima de la inflación. En concreto, ha subido un 25% desde 2019, mientras que los precios se han encarecido un 19%. ¿Por qué? la respuesta está en el gran motor del crecimiento económico actual: el empleo.

Desde la pandemia se han incorporado a la fuerza de trabajo del país más de 2,4 millones de trabajadores. Una parte importante de ellos son extranjeros que han venido a España y otros tantos, personas que antes no estaban en el mercado laboral. Pero ese boom laboral ha permitido también que haya 640.000 parados menos que en 2019. Y ahí está la clave.

El descenso del paro ha permitido que muchos hogares donde antes entraba un salario o ni eso, hayan conseguido una nueva fuente de ingresos. La Encuesta de Población Activa (EPA) refleja cómo el número de hogares con todos sus miembros en paro se ha reducido del 8,1% en 2019 al 5,4% en 2025. Mientras que la cantidad de familias con la mitad de sus miembros en paro ha caído desde el 16,9% hasta el 12% en ese mismo periodo.

El efecto de ese descenso del paro sobre la renta se ve muy claro si se analiza el mapa autonómico. La comparativa refleja que las dos comunidades autónomas donde más ha caído la tasa de paro desde 2019 (Canarias y Extremadura) son también los dos territorios donde más ha aumentado la renta media de los hogares. La relación entre estas dos magnitudes es muy estrecha.

Aun con todo, y a falta de que se publiquen los datos de renta neta de las familias en 2025, el nivel de vida de las familias todavía es inferior al que se disfrutaba antes de la gran crisis financiera de 2008. Una vez ajustados los datos a la inflación, la renta media neta todavía está un 3,9% por debajo de cuando estalló la burbuja.

Fuente: 20 minutos