Sevilla sigue ... detenida en una imagen. La de la cogida de Morante de la Puebla. Ese instante en el que el tiempo se rompe en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y el albero se queda en silencio. Desde dentro, desde el lugar donde no llegan los focos, su cuadrilla pone palabras a lo vivido. Y lo hace desde la emoción, pero también desde la verdad.
José María Amores, tercer banderillero, habla con la serenidad de quien ha estado a escasos metros del peligro. "Cuando el maestro pisa esos terrenos, el toro lo ve... y pasa lo que pasa", explica sin rodeos. No hay dramatismo impostado, pero tampoco se esquiva la realidad.
Para Amores, la cogida no se puede desligar del contexto. "Lo que estamos viviendo esta Feria no es normal. Es una Feria de máxima figura, de época, de historia. Cada tarde tiene algo distinto, algo que no se puede explicar porque no tiene límite", afirma.
Desde ese lugar discreto dentro de la cuadrilla, su visión tiene otra profundidad. "Es un sueño. Un sueño que sabemos que es muy difícil que se repita. Y nosotros somos unos privilegiados por estar ahí, viviéndolo con él".
La cogida, lejos de empañar el discurso, lo engrandece. "Esto también forma parte de la grandeza. El maestro se pone donde quema, donde los toros no perdonan. Y ahí es donde pasan las cosas de verdad".
A su lado, el banderillero Fernando del Toro -- uno de los nuevos integrantes de la cuadrilla esta temporada -- aporta una mirada distinta, la del que llega y se encuentra con lo extraordinario sin previo aviso. "Para mí ha sido una Feria... no sé ni cómo describirla. Emocionante e ilusionante se queda corto. Estoy viviendo un sueño que nunca pensé que podía ni siquiera soñar", reconoce.
Su testimonio tiene el peso de lo inesperado. De quien entra en una dinámica que lo sobrepasa. "Ir con un torero de estas dimensiones es algo que supera todos los límites que uno puede imaginar. Estoy muy agradecido de que haya querido contar conmigo en una temporada tan bonita", señala.
La cogida, en su caso, tiene un poso más íntimo. "Es una pena terminar la Feria así. Nadie se merece acabar de esta forma, pero el maestro menos. Por cómo estaba echando la Feria, se merecía abrir la Puerta del Príncipe y salir a hombros", afirma con convicción.
Fernando del Toro va más allá y pone el acento en lo vivido tarde a tarde. "Ha sido una experiencia preciosa. He vivido momentos muy bonitos que se me van a quedar en la retina y en la memoria. Y ojalá podamos seguir disfrutándolo este año, todos".
Incluso en el análisis técnico, deja una reflexión que explica el momento de Morante. "Ayer cuajó un toro perfecto. Ese primero lo toreó perfecto. Pero como la Feria venía tan marcada por lo anterior, parece que todo se mide distinto. Esa faena, en otro momento, eran dos orejas de sobra. Pero es que el único que puede superarse es él mismo", concluye.
Dos voces, dos lugares distintos dentro de la cuadrilla, pero una misma idea: lo que está ocurriendo en Sevilla trasciende lo cotidiano.
Y desde dentro, donde el miedo y la admiración conviven cada tarde, lo tienen claro: esto no es una Feria más. Es una de esas que se quedan para siempre.
Fuente: ABC TU DIARIO EN ESPAÑOL