Nació en Getafe (Madrid) en el año 2002. Está estudiando un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la UC3M. Ha encontrado en la escritura web un lugar ideal en el que contar historias. Entró en el Diario AS en octubre de 2024 como redactor becario en Tikitakas.

La envidia es una emoción abstracta que se caracteriza por el deseo de poseer algo elevado, generalmente éxito, talento o bienes materiales, que otra persona tiene o lleva consigo. Por ello, no es de extrañar que se caracterice por generar sensaciones desagradables y dolorosas, ya que se trata de algo capaz de provocar malestar, frustración o resentimiento en las personas que la muestran.

Cada persona aspira a alcanzar un estado de bienestar o de felicidad plena, pero eso no justifica que, cuando alguien de nuestro entorno logra ese objetivo gracias a su esfuerzo y dedicación, la reacción sea una en la que la envidia o el resentimiento sean protagonistas. Ese tipo de sentimientos provocan una pérdida de la racionalidad que, en última instancia, hace que nos dejemos arrastrar por nuestros impulsos más primitivos.

"Nuestra envidia siempre dura más que la felicidad de quien envidiamos", son las palabras que pronuncia Heráclito de Éfeso al respecto. El filósofo presocrático sugiere que el rencor envidioso tiene la capacidad de perdurar más en el tiempo en quien lo siente que el placer efímero de las personas envidiadas.

De este modo, Heráclito defiende la importancia de evitar por completo este tipo de comportamientos, ya que resultan poco constructivos y acarrean numerosos perjuicios aportando, en cambio, muy pocos beneficios a quienes los adoptan.

Si bien es normal que no sintamos una felicidad plena por el éxito ajeno, lo que no podemos hacer es permitir que la envidia y el rencor hagan acto de presencia, ya que son conductas que, además de no conducir a nada, solo perjudican a quienes las llevan a cabo.

Fuente:as