Y se acabó. Después de dos intensas semanas, en los que los presidenciables y los cabezas de lista (eso hay que reconocérselo) no han parado, los partidos políticos han cerrado una campaña electoral en la que se han escuchado propuestas, pero también múltiples reproches. La política nacional ha estado planeando constantemente sobre actos y mítines, pero sin lugar a dudas la melodía que ha definido la música de estos días ha sido el crecimiento de Vox y, en consecuencia, el papel que van a jugar los de Santiago Abascal en la gobernabilidad y en la composición de la futura Junta de Castilla y León... y de los gobiernos de Aragón y Extremadura.
La campaña comenzaba marcada por la hostilidad entre los populares y Vox tras su ruptura hace dos años como socios de Gobierno, y el ambiente no se ha relajado. Más bien al revés. Ese resentimiento por la relación fallida sigue presente entre pulla y pulla, mientras Abascal recuerda que el PP le engañó e insiste en que no son su "coche escoba", Alberto Núñez Feijóo les acusa de "haber dado la espantada" cuando tenían que gobernar y de que el patriotismo "les va grande".
Abascal también critica al PP porque dice que nunca han tenido inconveniente en pactar "con todos", pero lamenta que cuando llega el momento de llegar a acuerdos con Vox, "de repente surgen todos los obstáculos, todos los problemas, todas las trampas y todo tipo de estafas". El cruce de acusaciones tiene su aquel, porque entre críticas y reproches, en el fondo los dos saben que están abocados a entenderse porque lo más probable es que no vayan a poder vivir separados después del domingo.
El presidenciable popular, Alfonso Fernández Mañueco, asegura que Génova no interferirá en las negociaciones con Vox en Castilla y León, pero el resto no se cree esta afirmación. Carlos Martínez, candidato por el PSOE, ha dicho en más de una ocasión que Mañueco "ha puesto precio a la comunidad desde Madrid"; mientras que desde Vox insisten en que, si el PP quiere su apoyo para gobernar, tendrán que pactar "medida a medida" y "con garantía".
Pero más allá de la relación de amor-odio entre PP y Vox, hay otra ficha en el tablero electoral: el PSOE, que espera que su alcalde para Castilla y León consiga darles un pequeño respiro tras los malos resultados de Pilar Alegría en Aragón y de Miguel Ángel Gallardo en Extremadura.
En este juego a tres bandas, PP, PSOE y Vox se han disputado el protagonismo durante la campaña electoral a lo largo y ancho de Castilla y León con decenas de actos, pero no se puede decir lo mismo de todos los candidatos. No les han faltado apoyos nacionales a Mañueco y a Martínez, pero ellos han sido en todo momento las caras visibles de sus proyectos. Sin embargo, el candidato de Vox a la Presidencia, Carlos Pollán, ha vivido a la sombra de su líder nacional. Santiago Abascal "se ha mudado" estas últimas dos semanas a Castilla y León y ha sido el que ha acaparado la atención, relegando a su candidato a una segunda fila. También Pollán es el único candidato que aparece en el cartel electoral con su líder nacional.
Pero a las elecciones autonómicas de este 15M se presentan en Castilla y León otras muchas candidaturas. En el caso de la provincia de Zamora, son un total de 16. Respecto a los otros partidos que podrían obtener representación en las Cortes, durante estos 15 días de campaña Por Ávila, Soria Ya y Unión del Pueblo Leonés (UPL) se han dejado oír en sus respectivas provincias, pero prácticamente sin "sobrepasar fronteras".
En cuanto a la presencia de los partidos a la izquierda del PSOE, ha sido mínima, sobre todo en el caso de Podemos (que llegó a tener diez escaños en las Cortes castellanoleonesas allá por el 2015). Un indicador más de que, al igual que ocurrió en Aragón, la formación perderá el único procurador que todavía mantiene. Procurador que podría caer en IU-Sumar, según los datos de la encuesta realizada por Gesop para La Opinión-el correo de Zamora, que ha llevado a cabo (al menos en Zamora) una campaña propositiva y con presencia.
Propuestas
Propuestas y proyectos no faltan en los programas electorales de los diferentes partidos (excepto en "Se Acabó la Fiesta", que copió el programa electoral de Aragón y empezó a repartirlo en Zamora sin ni tan siquiera preocuparse de cambiar el nombre de esa comunidad por el de Castilla y León), pero no todos "las venden" igual. O, en algunos casos, ni eso. Los actos sectoriales, reuniones, mesas informativas en la calle, mesas redondas, atenciones a prensa y mítines se han sucedido durante los últimos días en diferentes rincones de la comunidad, pero en especial en las capitales de provincia.
El Partido Popular ha centrado su discurso en "las certezas" derivadas del trabajo que han desarrollado en esta última legislatura en la comunidad a todos los niveles: servicios sociales, Silver Economy, industria... Mañueco ha protagonizado, además, "grandes titulares" con promesas como la de "impuestos cero" en el medio rural, la creación de 8.000 empleos de base tecnológica o ayudas para el gimnasio y para pagar el carnet de conducir a los jóvenes. Antes de que la campaña empezara ya anunció también que el primer año de universidad será gratis si vuelve a ser presidente. Y entre propuesta y propuesta, no han faltado mensajes constantes contra el Gobierno central porque Castilla y León, dice Mañueco, seguirá siendo "tierra libre de sanchismo".
El PSOE, todo sea dicho, tampoco se ha quedado atrás criticando la gestión popular durante las cuatro décadas que llevan al frente de la Junta de Castilla y León. En cuanto a sus principales propuestas, uno de los mensajes que ha lanzado Carlos Martínez es el de "los 30 minutos contra el éxodo rural", prometiendo que no habrá ningún municipio de la comunidad que no disponga de educación o sanidad a un máximo de media hora de distancia. Ha defendido los servicios públicos tras "40 años de apatía y declive" y ha insistido en que la comunidad "necesita un cambio". Martínez también ha reconocido errores y ha pedido disculpas por la supresión de frecuencias de AVE en Sanabria.
Además, mientras que Mañueco no ha hecho referencias en sus actos de campaña a los incendios forestales que asolaron Zamora durante el pasado verano (sí que ha respondido al respecto en entrevistas), Martínez sí que ha propuesto la creación de políticas activas de prevención.
También ha habido temas que ambos partidos han defendido por igual. Entre ellos, el desarrollo y el impacto que pueda tener para la provincia la reapertura del acuartelamiento de Monte la Reina o la puesta en marcha de nuevos másteres para reforzar el Campus Viriato de la Universidad de Salamanca.
Vox, durante sus actos e intervenciones, ha dejado patente su rechazo a las políticas medioambientales, la inmigración o el feminismo. Apuestan por dar "soluciones a los problemas reales como la inseguridad en las calles, la inviabilidad de las explotaciones del campo como consecuencia de las políticas verdes y del fanatismo climático, los problemas de colapso de todo tipo de servicios públicos, desde la sanidad hasta los servicios sociales o el problema del mercado de la vivienda incompatible con unos salarios de miseria". Todo ello sin explicitar en la mayoría de los casos qué es lo que harían si gobernaran, y atacando siempre a diestra y siniestra.
Esta campaña electoral no es la primera que se desarrolla en Castilla y León de carácter puramente autonómico, pero sí que ha sido diferente respecto a la de 2022 porque llega justo después de unos comicios en Extremadura y en Aragón que han dejado, al menos de momento, paralizadas a ambas comunidades a la espera de un pacto entre PP y Vox que podría llegar en función de los resultados que salgan de las urnas este domingo en Castilla y León.
El trabajo ya está hecho, ahora ya solo queda esperar a ver si las semillas plantadas dan el fruto esperado. Y, al que le toque, ponerse manos a la obra para negociar (o no), y para gobernar (o tampoco).
Fuente: El Periódico