Ibiza volvió a respirar en Can Misses. El equipo de Miguel Alvarez Jurado remontó un partido que se le torció muy pronto, levantó el 0-1 inicial de Juventud Torremolinos CF y se quedó tres puntos de alivio después de tres jornadas sin ganar. Javier Eslava, en el 9, y Francisco Castillo, en el 44, dieron la vuelta al tanto madrugador de Iban Ribeiro, que había golpeado primero en el 6.
IBIZA 2-1 TORREMOLINOS
Ibiza: Ramón; Sergio, Monju, Yann, Arnau; Georges (Izan, 38'), Valls, García (Iago, 46'), Bebé (Albert, 81'); Max (Fran, 38') y Javi (Davo, 76').
J. Torremolinos: Barragán; Salguero (Rafa, 80'), Javi, Nico, Edu (Sergio, 60'); Usse, Gori, Fran (Peque, 60'), Climent, Camacho (Usse, 70') e Ibán (González, 80').
Goles: 0-1 (6'): Ibán. 1-1 (9'): Javi. 2-1 (44'): Fran.
Árbitro: Juan Roca, colegio murciano. Tarjetas amarillas al local García; y a los visitantes Nico y Climent.
Campo: Estadi Palladium Can Misses.
El partido arrancó con un sobresalto para el Ibiza. Apenas se habían asentado los dos equipos cuando Juventud Torremolinos CF encontró premio. Iban Ribeiro aprovechó su momento en el minuto 6 y puso el 0-1 para castigar la primera desconexión local. El conjunto de Carlos Alós llegaba herido, con dos derrotas seguidas, y encontró en ese inicio una vía para agarrarse al partido.
Pero el golpe apenas duró tres minutos. La respuesta del Ibiza fue inmediata, seca y necesaria. En el 9, Javier Eslava firmó el 1-1 tras asistencia de Bebé. Ahí cambió el tono del encuentro. El empate le devolvió el aire al cuadro ibicenco y le dio una base desde la que crecer. También le permitió jugar más tiempo en campo contrario y empezar a mandar con balón.
Los números explicaron esa tendencia. UD Ibiza cerró el choque con un 55% de posesión, 452 pases y 376 entregas acertadas, además de 14 remates por 7 de su rival. No fue un dominio aplastante, pero sí una superioridad sostenida. El equipo local cargó más el área, pisó más zona de remate -- 10 disparos dentro del área -- y obligó a Bernabé Barragán a intervenir cinco veces.
En una remontada siempre hay nombres propios, y en Can Misses quedaron señalados dos. Javier Eslava porque apagó el incendio con el 1-1 en el minuto 9. Y Francisco Castillo porque entró desde el banquillo para decidir el choque justo antes del descanso. Uno sostuvo al equipo cuando peor pintaba el arranque. El otro remató la reacción en el momento exacto.
Bebé también tuvo peso. Su asistencia a Eslava activó la respuesta local y ayudó a romper la ansiedad de un equipo que llegaba con tres partidos sin ganar y dos empates consecutivos. No firmó el gol, pero sí puso la pelota que cambió el ambiente del partido. Después fue sustituido en el 81 por José Albert, ya con el objetivo claro de cerrar el resultado.
Fuente:MARCA