Nació en Getafe (Madrid) en el año 2002. Está estudiando un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la UC3M. Ha encontrado en la escritura web un lugar ideal en el que contar historias. Entró en el Diario AS en octubre de 2024 como redactor becario en Tikitakas.
Tras un primer día en Barcelona en el que la moda y las múltiples y calurosas bienvenidas fueron las grandes protagonistas, llegaba el momento de adentrarse en algunos de los atractivos más emblemáticos de la Ciudad Condal: el tenis, varios de los símbolos más reconocidos de la capital catalana y la fiesta.
Sin embargo, antes de que Rafael Jódar y Camilo Ugo Carabelli pusieran un pie sobre la pista central del Conde de Godó, tocó recargar energías, y no hubo espacio mejor para hacerlo que el hotel Torre Melina Gran Meliá. Allí, además de hospedarse varios de los protagonistas del torneo de tenis más importante de la ciudad, tendría lugar un aperitivo, seguido por una comida en compañía de otros muchos invitados, que serviría como entrante de lo que estaba por llegar.
Tras ello, tocó poner rumbo al Conde de Godó. Una vez dentro del recinto, todo resultaba muy novedoso: los 'stands' de las marcas que patrocinan el torneo, las entradas a las diferentes pistas, el ambiente general... Tras unos minutos de familiarización con el entorno, el momento de entrar en la pista central (conocida por el nombre de Rafa Nadal desde el año 2017)) llegó, en un día protagonizado por el sol, el calor y el buen tenis desplegado por Rafael Jódar, quien se impuso por un contundente doble 6-3 a Camilo Ugo Carabelli.
A continuación, y tras dejar atrás el deporte de la raqueta, llegó el momento de descubrir algunos de los emblemas más representativos de la ciudad de Barcelona. Para ello, el paseo de Gracia y la conocida Manzana de la discordia -un tramo destacado de esta avenida- se presentaban como la combinación ideal para descubrir un pequeño trozo de la historia de la Ciudad Condal
En pocos metros, la Manzana de la discordia ofrece un conjunto de cinco edificios que se establecen como grandes ejemplos del modernismo catalán: la Casa Lleó Morera de Lluís Domènech i Montaner, la Casa Mulleras de Enric Sagnier, la Casa Bonet de Marceliano Coquillat, la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch y la Casa Batlló de Antoni Gaudí. Además, el curioso nombre que recibe este tramo del paseo de gracia se refiere a la rivalidad profesional que existía entre Doménech i Montaner, Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí.
Conocer una pequeña parte de Barcelona, unido a los mil estímulos que habían protagonizado el día hasta ese momento, generó una mezcla de cansancio y hambre que solo pudo calmarse cenando. Este momento sirvió para bajar revoluciones, hacer un pequeño 'recap' del día y, de paso, observar quiénes eran aquellas personas que generaban tanto alboroto y subían en ascensor hasta el rooftop del hotel ME Barcelona by Meliá para disfrutar de una fiesta que iba a tener lugar durante la noche.
Ante tal algarabía, los últimos compases de la cena estuvieron plagados por una frase que marcaría parte del resto de la noche: "Subimos, nos tomamos una copa y nos vamos", y así se hizo. Y es que, tras dejar descansando plácidamente en su habitación a una de las integrantes del grupo, el rooftop esperaba pacientemente.
Una vez en la fiesta, el ambiente era ideal: música, buen rollo y mejor compañía. Así, entre muchos invitados de desconocida identidad, aparecieron algunos rostros de renombre como Metrika, Lucía de la Puerta, Belén Esteban o Carmen Lomana. La estancia en la fiesta duró lo que tardaron en vaciarse las cervezas con las que se cumplió la frase 'Subimos, nos tomamos una copa y nos vamos', y la noche concluyó en el escritorio de la habitación recordando con una sonrisa lo vivido durante el día y, en el proceso, dejando un hueco a lo que está por venir que, por seguro, será de altura.
Fuente: as