Las calles de Elda (Alicante) fueron escenario de una gran operación policial realizada el martes 23 de marzo con el objetivo de capturar a Serguéi N., un presunto espía ucraniano a sueldo del servicio de inteligencia de Rusia que vivía como refugiado en un centro de acogida.

El hombre, de 43 años, había encontrado el lugar perfecto para pasar desapercibido junto a su mujer y sus dos hijos en Residencia Elda, ubicada en la avenida Chapí, según han confirmado a EL ESPAÑOL de Alicante refugiados que compartían centro con el espía.

Allí se ocultaba desde hacía dos meses tras haber recopilado información sensible sobre su objetivo en Alemania: un empresario alemán que enviaba drones de guerra y piezas para su fabricación a Ucrania.

Serguéi, sobre el que pesaba una orden de detención europea, habría hecho un seguimiento del hombre tanto a través de las redes sociales como de forma física y directa, llegando a grabarlo en vídeo en su lugar de trabajo, según informó la Fiscalía Federal alemana.

Una vez que completó su trabajo en suelo germano, le sustituyó la ciudadana rumana de 45 años Alla S., quien fue arrestada el lunes pasado en Rheine por operativos de las fuerzas especiales de la Policía alemana.

Tras su cometido, se instaló en el espacio gestionado por la ONG Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) con su mujer, de unos 40 años, y sus dos hijos, de unos 5 y 11 años, según ha podido conocer este diario.

Alrededor de siete coches de la Policía Nacional, encubiertos, y cerca de una veintena de agentes entraron en el centro sobre las 09:45 horas del pasado martes y realizaron la detención y un registro en su estancia para hacer un volcado de dispositivos electrónicos e incautar material documental en coordinación con la Oficina Federal de Policía Criminal alemana (BKA)

El presunto agente a sueldo de Rusia residía en un antiguo hotel reconvertido desde 2024 en un centro de acogida para refugiados, migrantes y solicitantes de asilo.

Hoy residen de forma temporal unas 40 personas de diferentes orígenes, predominando los africanos, sudamericanos y ucranianos.

El centro parece sacado de otra época. Aún mantiene su cartelería original, castigada por el paso del tiempo, y en su interior la luz amarilla y los acabados en madera y hierro desgastado dan lugar a una planta baja sin lujos donde hacen su vida los refugiados.

En una de estas estancias vivía el ucraniano, quien no solía abandonar las instalaciones y se mantenía cerca de su familia en todo momento.

Pese a los intentos de los trabajadores del centro por mantener a los refugiados en silencio y no hablar de lo sucedido, un ucraniano, compañero del sospechoso, accede a hablar y afirma que "era una persona normal, amigable. No parecía peligroso".

"No salía mucho del centro. Llevaba aquí unos dos meses y solo hablaba ucraniano", apunta mientras apura un cigarro en la entrada del centro.

El joven, que prefiere no decir su nombre, lleva siete meses viviendo en Residencia Elda y destaca que solo pueden estar unos 10 meses mientras esperan la respuesta del Estado a su solicitud de asilo.

El presunto espía tampoco le había comentado a nadie que venía de Alemania ni qué pensaba hacer en España.

Como su compañero, la mayoría de refugiados no sabe el porqué de la detención del hombre. El joven añade que la mujer y los hijos de Serguéi no han vuelto a ser vistos desde su arresto.

Durante la mañana de ayer miércoles el detenido fue puesto a disposición de la Audiencia Nacional.

Las autoridades responsables de la investigación, entre las que se encuentra la Oficina para la Protección de la Constitución,nombre que reciben en Alemania los servicios de inteligencia del Ministerio del Interior, aguardan el traslado del ucraniano.

Fuente: El Español