Oscar Manresa (Barcelona, 1962) tuvo que dejar la banda de rock and roll junto a su amigo Loquillo porque su padre murió cuando él tenía 16 años de edad. "Mi madre Catalina se partía el espinazo para que no faltara de nada en casa y ... yo me tuve que poner a trabajar". Estuvo de ejecutivo en varias firmas pero ese mundo no le convencía y desarrolló sus habilidades como cocinero en La Barceloneta, barrio de donde es originario. Ha creado muchos restaurantes, como Torre de Alta Mar, Casa Guinart, el 99, Altar, Kauai y Catalina en Gavà Mar, junto a la playa. En la noche de este jueves celebró una cena de gala para poner de largo el sueño que durante los últimos cinco años ha construido: la Fundación Catalina.
El chef de Gavà ha explicado que esta fundación es la derivada profesionalizada de la que llevaba su nombre y con la que ya ayudaba a dar de comer desde la pandemia a los más desfavorecidos. Ahora, la entidad está dirigida por Maite Ferre y su presentación en sociedad se ha producido durante una cena de gala en el restaurante Catalina del mismo nombre que la madre del chef. A la gala asistieron más de un centenar de comensales que también son benefactores y colaboradores de la fundación.
Caras conocidas entre los benefactores
Entre los asistentes, destacaban Loquillo, Marc Gasol y los futbolistas Robert Lewandowski y el portero también del FC Barcelona, Wojciech Szczęsny, además chefs como Roman Fornell, el abogado Pepe Oriola, némesis del presidente azulgrana Joan Laporta, a quien persigue a denuncias. Junto a la alcaldesa de Gavà, la socialista Gemma Badia, también participaron en la cena directivos de Torelló, Abanki, Lamborghini, Cafè de Finca, Logical, Muga, Joselito, Audemars Piguet. Gramona, Vinateca, Mas doix, Triticum, BQS, Colmado Singular, Yomo Hotels y Sitges Group apartments. Algunas de estas firmas participaron en un sorteo de regalos y aportaron premios: desde camisetas de Lewandowski y Gasol a noches de ensueño en apartamentos de lujo en Sitges y Andorra.
Oscar Manresa ha sido y es ejecutivo; no se le caen los anillos si se tiene que poner de pinche, pero su verdadero espíritu es de emprendedor. Le encanta dar de comer y que la gente disfrute, por eso eligió ser cocinero. Pero también es incansable cuando persigue un sueño: el de su propia Fundación. Si Kauai de Gavà Mar fue uno de sus proyectos más personales y al lado ha creado un emporio con Catalina en Gavà Mar, la Fundación es su anhelo.
Implicado en otras organizaciones solidarias, tuvo la ilusión de crear su propia Fundación durante la pandemia con el único objetivo de hacer feliz a cualquier persona sin recursos en un día de especial celebración, como una comunión, boda o cumpleaños o tras una estancia en el hospital, "para que se puedan permitir un homenaje, un día especial que las circunstancias de la vida les han negado", explicaba a ABC Oscar Manresa durante el aperitivo de la fiesta bajo los pinos a orillas del mar de Gavà.
El chef emprendió hace cinco años los pasos de su fundación "sin herramientas, con idealismo, que suena a portal inmobiliario, pero ahora ya sé cómo hacerlo mejor y la hemos profesionalizado para dar de comer a la gente, que es lo que sabemos hacer", añade. No intenta emular a José Andrés, el cocinero español nacionalizado estadounidense en 2013, ganador del premio Princesa de Asturias de la Concordia por la labor de su ONG World Central Kitchen. El proyecto de Manresa pivota sobre los ejes del reciclaje, el reaprovechamiento, la formación y la conexión entre establecimientos y entidades del tercer sector.
De nuevo, con banda de rock and roll
Amigo desde la adolescencia de Loquillo, que estuvo presente en la gala y que aportó al sorteo un vinilo dedicado de su último disco, "Corazones legendarios", álbum doble que incluye nuevas versiones de sus grandes clásicos grabadas con colaboraciones de artistas destacados del panorama español; Oscar Manresa bromeó al decir que empezaron juntos "pero yo tocaba mal la guitarra y cantaba peor, por lo que le dejé a él que triunfara".
Aunque los derroteros y éxitos de Manresa han sido gastronómicos, siempre ha conservado la vena rockera y musical, hasta el punto de que su empresa se llama Food & Music (Comida y Música). Por eso, durante la presentación de su Fundación, dedicó a todos los comensales y contribuyentes de fondos ese himno del rock español de Loquillo cuyo estribillo dice: "Porque yo tengo una banda de rock and roll ooo; Porque yo tengo una banda de rock and roll", al tiempo que señalaba a todos los presentes como los miembros de su banda benefactora.
Agradecimiento desde la administración
Gemma Badía, alcaldesa de Gavà, municipio concesionario de la pineda junto a la playa de dunas sobre la que se asienta Catalina y Kauai, agradeció en nombre de las administraciones públicas la labor emprendida por Manresa desde la iniciativa privada y reconoció "estar orgullosa" de contar con la Fundación Catalina "porque os necesitamos".
La directora de la Fundación Catalina, Maite Ferre, expuso las líneas generales de la entidad. "Lo normal es disfrutar alrededor de la mesa como hoy estamos haciendo, compartiendo y relacionándonos, pero no todo el mundo tiene esa posibilidad, ni siquiera de comer", introdujo. Para seguir con la denuncia de que "en Cataluña, uno de cada tres alimentos acaba en la basura, lo que supone nada menos que 260.000 toneladas, de las que el 16 por ciento procede de la restauración". Ante esta circunstancia, Ferre denunció que 1,5 millones de personas en Cataluña se encuentran en una situación de vulnerabilidad, "porque no tienen alimentos dignos ni empleo ni ninguna probabilidad de formarse para salir adelante".
Transformar la sociedad con la gastronomía
Uno de los objetivos que desarrolla la Fundación es conectar la cocina profesional con las entidades sociales, porque "lo gastronómico supone una herramienta de transformación social, ofreciendo formación culinaria inclusiva, la reducción del desperdicio y que nadie se quede sin un plato de comida. El método no es otro que emular la economía circular cambiando el concepto económico por el de la mesa, con cuatro áreas de trabajo.
Primero, recuperan o rescatan, como a Maite Ferrer le gusta decir, los excedentes alimentarios de los restaurantes de hoteles y restaurante para canalizarlos a través de asociaciones y organizaciones del tercer sector que están acreditadas ante las administraciones. Se trata de aprovechar la merma para que nada se tire y la Fundación lo reparte.
También recupera, forma, conecta, diseña y elabora menús en base a las necesidades de los usuarios de las ongés. Un ejemplo es la cocina del Hotel Hilton Barcelona, colaboradora de la Fundación Catalina y de la entidad Arrels. En tercer lugar, impulsan la formación gastronómica inclusiva para ciudadanos sin recursos ni acceso al mundo laboral. Además de organizar talleres y cursos de concienciación sobre el desperdicio alimentario y a favor del aprovechamiento, lo que supone "un trampolín directo hacia la inserción".
En cuarto lugar y no por ello menos importante, la Fundación también provee de experiencias gastronómicas a familias y personas que transitan por una situación de salud o económica desagradable. También ayudan a disfrutar de experiencias compartidas entre personas sin hogar con menús de celebración que constituye una verdadera fiesta para ellos. En definitiva, la alimentación dignifica y los asistentes a la gala de presentación de la Fundación Catalina, que contribuyen con sus fondos a esos fines, no dejan de ser "el ingrediente estrella".
Fuente: ABC TU DIARIO EN ESPAÑOL