España marcha. Y así lo demostró la fabulosa actuación de los atletas de la RFEA en los Mundiales por equipos de Brasilia (Brasil). Plata masculina y femenina en media maratón y bronce de los chicos en maratón. Y en la terna que puntuó para el subcampeonato de las féminas hay mucha ilusión de presente y futuro (Aldará Meilán tiene 19 años) y Sofía Santacreu, 20) y una prestigiosa científica: Lidia Sánchez-Puebla Fernández. La madrileña de 29 años (nacida en Getafe el 17 de julio de 1996) es doctora 'cum laude', con nota de sobresaliente, por la Universidad Complutense de Medicina y ha sido premiada como mejor investigadora joven europea en oftalmología merced a novedosa investigación en la retina de los ratones para la detección precoz del alzhéimer. Y en su cabeza está desarrollar su parte clínica y hacer la especialidad, empezar a preparar el MIR. Un portento físico y mental.

Con una trayectoria académica impoluta, a curso por año, pese a la exigencia del entrenamiento de deportista de élite, Lidia ha presentado una tesis de 615 páginas, con un proyecto adherido de Inteligencia Artificial para agilizar el proceso, y sueña con ser olímpica, por los que los Juegos de Los Ángeles 2028 son su objetivo más ambicioso en lo deportivo. Trabajadora incansable, antes de obtener plaza para vivir en la Residencia Blume destinaba tres horas diarias en transporte pública para cubrir con entrenamientos y estudios. Y sigue sin parar.

Además de todo lo anterior, completó un master en ciencias de la visión y después consiguió un contrato predoctoral con la universidad. Y explica a grandes rasgos su labor de investigación: "Investigo la retina en un modelo de ratón con alzhéimer. Comparte muchas similitudes con el sistema nervioso central y el objetivo era ver si los cambios que vemos a través del ojo se reflejan en el cerebro. Hemos visto que hay cambios en las células microgliales ya a los seis meses en el ratón, que serían como unos 30 o 40 años de un ser humano. La idea es poder usar biomarcadores para la detección precoz del alzhéimer".

Con 13 años se inició en la marcha y su otro amor, la medicina, la tuvo clara poco después. "Siempre he tenido la dicotomía entre la medicina y el deporte. Si por un lado pinchaba por la rueda de la medicina, pues tenía la del deporte. Y en la rueda académica he necesitado frenar y ver hacia dónde quiero ir, y mientras pues sigo girando", dice. Y curiosamente, el amor también se le ha cruzado ligado a la bicicleta, ya que es la pareja de Juanpe López, ciclista del Movistar, al que conoció en una concentración en Sierra Nevada.

Fuente: as