Andalucía se viste de azul otra vez: el PP gana en todas las provincias de la región.
Cuatro elecciones autonómicas y cuatro victorias del PP en menos de cinco meses. El póker de triunfos completado por los de Alberto Núñez Feijóo en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía dibuja una tendencia preocupante para Pedro Sánchez de cara a las próximas generales porque el PSOE se ha dejado 15 escaños en este ciclo electoral y ha perdido representación en tres de las cuatro comunidades que han llamado a las urnas.
La lectura, sin embargo, tampoco permite una euforia desmedida para los populares porque en el cómputo global han perdido cuatro escaños y no han logrado ninguna mayoría absoluta, circunstancia que les obliga a depender de Vox en todos los territorios para poder gobernar. La formación de Abascal es la única que ha ganado escaños en las cuatro citas electorales (15 en total) y seguramente tiene motivos para la celebración, aunque el auge verde parece haber tocado techo en las dos últimas, Castilla y León y Andalucía, donde su avance ha sido testimonial (1 escaño en cada una).
"Más que un ganador, lo que está claro es quién ha sido el gran derrotado de este ciclo electoral y ese es Pedro Sánchez", afirma, sin dudarlo, el politólogo Manuel Mostaza. "Sánchez es el perdedor porque prácticamente todos los candidatos socialistas habían sido impuestos por él. Envió a dos ministras a Andalucía y Aragón (María Jesús Montero y Pilar Alegría) y sus resultados han sido francamente malos. Ferraz también impuso a Carlos Martínez en Castilla y León y el candidato extremeño, Miguel Ángel Gallardo, gozaba del cariño de Sánchez, pese a ganar unas primarias", explica.
No obstante, el politólogo afirma que PP y Vox tampoco han logrado sus objetivos más ambiciosos: "Son resultados agridulces porque Vox no ha subido todo lo que pretendía, aunque es fundamental para la conformación de gobiernos; y el Partido Popular ha ganado con autoridad en los cuatro territorios, pero no ha conseguido la mayoría absoluta que deseaba para gobernar en solitario".
Paloma Román, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), coincide en que "hay más perdedores que ganadores" en el balance general de las cuatro autonómicas, empezando por los socialistas: "El PSOE es el primero que tiene que hacer una gran reflexión porque, después de cosechar cuatro derrotas tan importantes, debería replantearse qué candidatos está presentando, pues se ha demostrado que colocar a ministros, en este caso ministras, no ha sido una estrategia demasiado exitosa".
Se ha demostrado que colocar a ministras como candidatas no ha sido una estrategia demasiado exitosa para el PSOE"
"El PP ha ganado las cuatro convocatorias, es cierto, pero tampoco lo ha hecho como le gustaría y eso se nota en las comparecencias públicas de sus líderes porque les cuesta mantener el discurso ganador", subraya Román, que también limita la euforia en Vox: "Experimentó un gran auge en Extremadura y Aragón, pero en las dos últimas elecciones solo hemos visto un mantenimiento y que su crecimiento se ha frenado".
Respecto a la formación de Abascal, Mostaza cree que le ha pasado factura haber dilatado tanto las negociaciones con el PP para formar gobiernos: "Han cometido algunos errores de estrategia política y parece que tienen difícil sobrepasar el techo del 17-18% de voto. Alargar indefinidamente los procesos negociadores hace que una parte de sus votantes no tenga claro para qué sirve votarles". Recalca, además, que el PP "está resistiendo bien los envites de la derecha populista", a diferencia de lo que ocurre en Europa: "En España y Portugal hay una excepción ibérica porque los partidos sistémicos del bloque de centroderecha están resistiendo mejor frente al populismo de derechas que en otros países como Francia, Italia o Alemania".
A la izquierda del PSOE, los resultados son muy interpretativos, pero en líneas generales ponen de manifiesto el hundimiento de Podemos y el agotamiento del espacio de Sumar, mientras se consolidan las alternativas de corte nacionalista o regionalista, como Adelante Andalucía (+6 escaños) o la Chunta Aragonesista (+3). En ese sentido, Mostaza señala como derrotada "a la parte izquierda del Gobierno encarnada por el movimiento Sumar" de Yolanda Díaz: "En algunas elecciones ha ido de la mano de Podemos y en otras no, pero sus resultados han sido igualmente irrelevantes. No consiguió representación en Castilla y León y donde ha conseguido entrar en el Parlamento no va a jugar ningún papel".
La izquierda nacionalista desligada de Sumar, como la Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía, ha logrado unos resultados estimables
Ante ese panorama destaca el moderado auge de la "izquierda identitaria" en el ciclo electoral abierto hace cinco meses: "La izquierda nacionalista que se ha desligado de Sumar, como la Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía, ha logrado unos resultados estimables, pero tampoco hay que magnificarlos porque siguen siendo muy minoritarios".
Sobre el éxito de Adelante Andalucía, que ha ganado 6 escaños, Román considera que no debe tapar el balance global negativo para el conglomerado de partidos situados a la izquierda de los socialistas: "En Andalucía ha conseguido un gran triunfo, pero en términos generales, ese espacio político no ha logrado los réditos que esperaba".
De cara a unas futuras generales, Mostaza entiende que lo visto en las autonómicas "no tiene por qué ser extrapolable" porque en España "el voto es muy dual" entre elecciones regionales y nacionales. "En las andaluzas de 2022, el PP ganó por mayoría absoluta y al año siguiente esa ventaja se redujo tanto en las generales, que permitió al PSOE seguir en la Moncloa. Si se hubieran dado los mismos resultados que en las andaluzas, PP y Vox habrían arrasado en aquellas generales", pone como ejemplo. "Desde luego que el PSOE, y especialmente Pedro Sánchez, están muy debilitados, pero no tengo claro que se pueda hacer una traslación, porque el voto de los ciudadanos es diferente en unas elecciones y en otras", incide.
El voto dual existe en España: el elector puede votar a un partido en unas elecciones autonómicas y a otro distinto en las generales sin que se le caiga ninguna prenda
"El voto dual existe en España, eso está demostradísimo. El elector puede votar a un partido en unas elecciones autonómicas y a otro distinto en las generales sin que se le caiga ninguna prenda. No existe la misma fidelidad a un partido y el votante sabe muy bien cuáles son sus prioridades en cada escenario", dice Román, recordando que la participación también puede alterar los resultados, ya que unas generales suelen movilizar a más del 70% del censo. "En Andalucía ha habido una importante subida de la participación (64,8%), pero si lo comparamos con el dato de unas generales, no hay color: el elector español siempre prioriza las generales".
En todo caso, Mostaza cree que los resultados de las últimas citas con las urnas restan motivos a Sánchez para adelantar las generales y entiende que no las convocará hasta agotar la legislatura en 2027: "Sánchez sabe que ahora mismo no tendría ninguna posibilidad de ganar, pero un año en política es muy largo y pueden pasar muchas cosas. El presidente sigue una lógica muy personal de supervivencia y cuanto más tarde sean las elecciones, mejor para sus intereses porque siempre puede ocurrir algo que cambie el tablero de juego, así que va a intentar resistir todo lo que pueda".
"La fotografía actual muestra una derrota muy clara del Partido Socialista y es probable que estemos ante un final de ciclo, así que no creo que esté en la agenda de Sánchez adelantar las generales", dice Román, quien, no obstante, recuerda que el presidente del Gobierno siempre es imprevisible: "Ya nos sorprendió en 2023 adelantando las generales después de unas autonómicas y municipales de gran éxito para el bloque de la derecha y consiguió seguir gobernando en la presente legislatura".
Fuente: 20 minutos