La Junta de Castilla y León (PP) ha designado a la doma vaquera como Bien de Interés Cultural (BIC) y persiste en la línea mostrada desde que la consejería de Cultura la dirige Gonzalo Santonja. El titular del departamento entró nombrado por Vox en aquella coalición rota por los ultras en 2024 y fue el único consejero que se mantuvo tras la ruptura. Santonja, gran defensor de la tauromaquia, ratifica así una iniciativa planteada hace meses cuando PP y Vox están cerca de firmar un nuevo acuerdo en la comunidad en el que él difícilmente tenga encaje. El comunicado de la Junta defiende esta doma vaquera como "un bien del patrimonio cultural inmaterial basado en una forma singular de montar a caballo, influenciada por la equitación militar y por las necesidades del trabajo de selección de ganado bravo, cuyos orígenes se pueden rastrear en siglos pasados".

El nombramiento como BIC de esta tradición se apoya, según prosigue el mensaje institucional, en "una fuerte influencia de la tradición monástica y la configuración de grandes fincas", mencionando tanto a monjes benedictinos cistercienses en León y sus cotos del siglo XI como a la ganadería brava más antigua de España, en Boecillo (Valladolid) y de 1880. Santonja procede de Salamanca y es esta provincia a su vez "el gran epicentro de la crianza del toro bravo se sitúa en el campo charro y así lo demuestran las 152 ganaderías que pastan en la provincia".

La decisión de la Junta se apoya también en que "la vinculación de la doma vaquera con el manejo y selección de ganado bravo en Castilla y León también está directamente relacionada con la celebración de los encierros tradicionales, que constituyen una de las expresiones festivas más extendidas" y le añaden un componente deportivo en las disciplinas regladas de las domas o equitación de trabajo.

El reconocimiento como BIC incumbe también "a la indumentaria de los jinetes" con objetos desde el tradicional traje charro, el sombrero de ala ancha, los arreos y guarniciones de los caballos y la propia montura con estribos de gran tamaño que garantizan una mayor estabilidad y protección del jinete". Esta protección especial, esgrime la consejería de Cultura, respalda, además de a ganaderos y jinetes, "a los pastores y veterinarios, a los artesanos de los oficios vinculados a la doma (guarnicioneros, herreros...), así como a todo el tejido asociativo y municipal que organiza los concursos y encierros". "La doma en sí se transmite principalmente a través de la experiencia directa: los conocimientos se comparten y se aprenden en la práctica, principalmente en el medio rural, donde el jinete convive con el caballo", recalcan, antes de valorar también la transmisión del conocimiento mediante las escuelas de equitación.

El presidente en funciones de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), ha publicado en su perfil de la red social X, antes Twitter, que "la doma vaquera es parte del alma de Castilla y León. Tradición, esfuerzo y pasión por nuestra comunidad que hoy reconocemos y protegemos como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Un legado vivo que une pasado, presente y futuro en nuestra tierra". Esta protección a este rito de la tauromaquia se une a que hace unos meses, poco antes de las elecciones autonómicas, Santonja también nombró BIC al Toro Júbilo de Medinaceli (Soria) entre amplias protestas animalistas porque el astado es untado con barro y se le pegan a los cuernos antorchas de fuego de las que intenta desprenderse. La condición de independiente del consejero, que fue elegido por Vox pero no era del partido, hace difícil que pueda repetir en el cargo: fuentes parlamentarias ven improbable que la extrema derecha vaya a permitir que prosiga en el gabinete después de ser el único consejero de Vox al que Mañueco mantuvo en su equipo.

Fuente: EL PAÍS