Los juzgados españoles están a tope estos días. Un ir y venir a los tribunales de primeros espadas y personajes secundarios que están pintando los ministerios y las sedes de los partidos como si fuera la fiesta de inicio de La gran belleza: ahí no cabía un alma más. A saber: Aldama e Hidalgo entrando a Transportes como Pedro por su casa (la Moncloa); la mujer de Koldo llegando a Ferraz a por sobres (y no de cromos); el marido de Cospedal llevando de visita a Villarejo a Génova... Serán los señores magistrados los que tendrán que determinar si había o no delitos en estas recepciones. Pero con ese trasiego en estos puntos neurálgicos de la política normal que los profesionales de la Justicia denuncien que no dan abasto...
Fuente: 20 minutos